Por Manuel Carranza

Alianza Lima es como una olla de grillos: «porque se escucha de todo y nada a la vez». Esto se puede leer en las redes sociales por parte de los hinchas blanquiazules, dentro de lo más sutil y maquillado con relación a las críticas vertidas recientemente tras la última jornada de Copa Libertadores donde nuevamente tropezaron con un equipo internacional (llevan 21 partidos sin poder ganar en este torneo continental), de sumar ‘un encuentro más sin conocer los 3 puntos’, estarán convirtiéndose inmediatamente ‘en el conjunto con peor racha sin victorias’ del torneo más importante en Sudamérica. Ahora fue Racing Club de Avellaneda, equipo representativo del fútbol argentino, quien sobre la hora pudo cristalizar su sentido superior futbolístico en el resultado gracias a un 2-0 concreto sin duda alguna, con una oncena medianamente diezmada debido a las recientes lesiones y suspensiones según explicó el joven técnico Sebastián Becaccece hace algunos días, que para algunos parece más concentrado en su look que en su equipo mismo.

Hasta casi el final del partido, el conjunto dirigido por Mario Salas significaba una valla infranqueable pero vulnerable, gracias a los nombres hechos figuras como Leao Butrón, Josepmir Ballón, Oslimg Mora, y obvias razones no se puede colocar otro nombre más, debido a que la coyuntura no los acompañó en esta oportunidad. Todos, casi todos, excepto los ya mencionados, estuvieron en un nivel bajo, desde lo táctico hasta lo técnico. Porque no se puede entender como es que un equipo que en teoría viene de no jugar durante mucho tiempo (debido a la pandemia por la COVID-19) te supere a ritmo de entrenamiento en tu propia casa, el estadio Alejandro Villanueva en el barrio de Matute. ¿Qué es lo que puede y debe explicarle Mario Salas a la directiva en razón de la superioridad vista por parte de ‘La Academia’ ante los victorianos?. Esa materia será responsabilidad del mismísimo ‘Comandante’.

La realidad hoy en día es que ahora mismo tenemos un representante menos en la Copa Libertadores, matemáticamente es imposible para Alianza Lima pasar de fase. Deberá pelear por un cupo a la Copa Sudamericana, si es que terminan cerrando los números, esto significa vencer a Estudiantes de Merida en Lima y después cerrar con honor la zona clasificatoria en Montevideo ante Nacional (que podría ya estar clasificado). El duelo ante el ‘Decano’ significaría de vida o muerte, siempre y cuando el equipo de Mérida, no sume unidades contra el ‘Primer campeón mundial argentino’, sumándole hoy a todo esto, que Alianza Lima tiene una diferencia de -5, y el conjunto venezolano mantiene el -3. Dos goles de diferencia que parecen mínimos, pero terminan siendo determinantes a la hora de comprar los pasajes de avión. Tiempo al tiempo.

Tal y como lo dijo ayer tras el cotejo Leao Butrón, el duelo próximo contra Estudiantes de Mérida por Copa Libertadores significará una final para Alianza Lima. Siempre y cuando tenga intención e interés de aspirar al valioso cupo de la Copa Sudamericana, que no solo es seguir en un torneo internacional sino que también es un importante ingreso económico para el club. De lo contrario, tendrían que darle vuelta a la página de una vez por todas, adoctrinar todas sus fuerzas para el tornel local, donde no la pasan bien tampoco, y además, sumándole de pasada a lo explicado, tienen un grave problema de funcionamiento con rendimientos individuales que van de mal en peor. Marchan en la posición 14 de 20 posibles, ¿hay fantasmas de pelear la zona roja? Sí. Pero no es momento de alarmarse, parece, ni de hacer un desastre rompiéndolo todo, tienen varias fechas por delante en la tienda victoriana, pero las decisiones próximas en labor deportiva serán la tijera que cortará el mantel de forma muy buena o muy mala. Hoy parece que el proyecto que ilusionó al fondo blanquiazul del señor Mario Salas se debe hacer a un lado por unos instantes, porque los resultados son más que nada, estándares para la buena convivencia y sonrisas a final de temporada.